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26 diciembre 2018

¿Tiene enemigos el verano?


Los meses de verano nos facilitan momentos de ocio y descanso. Solemos disfrutar de “vacaciones”, término que proviene de "vacare", verbo latino intransitivo que se aplica a una persona cuando cesa por algún tiempo en sus habituales negocios, estudios o trabajo. 
La denostada inercia posee una faceta positiva cuando nos ayuda a no descuidar la cortesía en la intimidad familiar aunque el calor incite a ello. 
Para que nuestros hijos sean capaces de vivir en vacaciones lo que el doctor Aaron Beck llamó "rutinas coloquiales", procuremos empezar nosotros mismos a saludar al entrar y salir, avisar dónde vamos a estar y la hora aproximada de regreso, ofrecernos a traer del supermercado lo que falta, a respetar los horarios de comida familiar establecidos.

¿Acaso el verano y las vacaciones han de significar un cese en el desarrollo de buenos hábitos? No. Por el contrario, disponer de tiempo para compartir con los nuestros, es oportunidad propicia para dejar entrar en la cotidianeidad las delicadezas que usamos afuera de casa, esos gestos corteses que nos otorgan "rating" en nuestro lugar de trabajo.

El sol, la hamaca, el mate y  la cervecita, el asado sin apuros, procuran descanso al cuerpo. Y las "rutinas coloquiales" ejercitan la inteligencia emocional y descansan el corazón. En la temporada de descanso junto a esas rutinas nos vacunarnos contra la "profesionalitis". De ella comenta el abogado Javier Vidal-Cuadras, que es uno de los peores enemigos del verano relajado y familiar: "El trabajo dignifica a las personas. Su exceso, nos esclaviza". El trabajo es un valor en sí mismo, aunque hay formas enfermizas de realizarlo. 

Se dan casos y situaciones que impiden a la madre o el padre hacer coincidir más días de licencia para "vacar" en familia. Sin embargo, respondamos sinceramente: ¿nos está afectando el verano a la inflamación de la profesión conocida como "profesionalitis"?  Señales de alerta de este virus son: llevar el PC a las vacaciones, "necesitar" conectarnos a Internet mañana y tarde, la dependencia del celular ¡hasta en la playa!, no saber decir "no" a reuniones de trabajo en esos días. Si en vacaciones procuramos instalar en familia "rutinas coloquiales", lograremos al decir de Julián Marías, una "holgura vital" que nos alentará en los largos meses de trabajo esforzado que nos esperan. 







 

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