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17.6.26

Un buen padre vale más que cien maestros

En algunos países incluso de occidente se piensa que la única función del padre es suministrar a los hijos el dinero para que vivan bajo un techo seguro, tengan ropa y sustento diario. Sin embargo, su verdadera misión es la que entiende el significado de ser padre como fruto del amor y por eso actúa con amor, aunque tenga que sacrificar muchas cosas personales.

La primera propuesta del “Día del Padre” la expuso en Estados Unidos Sonora Smart Dodd. La historia cuenta que su padre Henry Jackson Smart, veterano de la guerra se hizo cargo de ella y de sus 5 hermanos tras la muerte de su esposa. Asumió ambos papeles: el paterno y materno. Sonora, agradecida, propuso que se hiciera un reconocimiento a su padre como verdadero ejemplo con sus hijos: los crio y educó con amor, respeto y les inculcó valores.

El papá también se desvela junto con la madre al escuchar por la madrugada el llanto del pequeño solicitando ayuda, pasea radiante a su hijo en su cochecito y lo ve descubrir asombrado el mundo que lo rodea. Se conmueve el día que el pequeño dice sus primeras palabras, entre ellas, “papá”, al verlo alegre jugando con la pelota, etc. Hay muchos momentos mágicos que disfrutan padre-hijos: quedan en la memoria de ambos como las primeras vacaciones, el primer día de clase, los primeros dibujos, su primera comunión, etc.

Si un padre únicamente utiliza preguntas para relacionarse con sus hijos, como: ¿Cómo te portaste en el colegio? ¿Por qué no me enseñaste las notas? ¡No te comas las uñas! ¿Ya hiciste la tarea? ¡Qué manera de hablar es esa! ¡Estarás una semana sin computadora ni TV! etc. pueden provocar el niño o joven pierda la confianza en él y se sienta vigilado y controlados.

Una manera efectiva en la que los padres pueden se cercanos a de sus hijos es cultivar más diálogos que sermones. Participar de forma activa en sus juegos, diversiones, estudios, aspiraciones y problemas, respetando su intimidad, personalidad y espacio vital. A medida que crecen demostrar que valoran sus ideas y acompañarlo en sus triunfos y fracasos. Los padres guiados por el amor a sus hijos saben que lo que más necesitan en un suelo firme para echar raíces, amor para crecer fuerte y alas para ser libres. Y que el mejor legado que pueden dejarles es un rato con ellos cada día.

Y así, casi sin darse cuenta el padre inculca con su propio ejemplo las bases y principios morales para que sean “personas de bien”: ¿acaso no son merecedores a festejarles el Día del Padre?

                                            

11.6.26

Dia de los abuelos


En Uruguay el 19 de junio se celebra el día de los abuelos. Una ocasión para reflexionar lo que vivimos a nivel mundial: un cambio de época donde muchas veces valora y da culto excesivo excesivo a “lo joven”. Muchos consideran la vejez como un contravalor porque desconocen la “sabiduría del corazón” que se consigue con los años.

Sin embargo, es loable que muchos matrimonios jóvenes abocados al trabajo fuera del hogar ven en sus padres una ayuda imprescindible y el mejor seguro de la educación de sus hijos. Los ancianos para ellos no son una carga sino una gran ayuda porque esa generación de personas mayores se forjó en los años donde todavía no había aparecido la llamada sociedad del bienestar: no tuvieron comodidades de que gozan hoy sus nietos ni las posibilidades culturales y educativas que tienen sus hijos.

Podemos aprender de África donde e dice que, cuando muere un anciano “ha desaparecido una biblioteca”. Allí los mayores son los custodios de la memoria colectiva. En cambio, en Occidente, pocos quieren parecer viejos ¿se ha perdido el respeto a la “vejez venerable”?.  ¿Acaso no está siempre vigente el “honrar al padre y a la madre” por mucho giro antropológico y cultural que se pretenda dar a la familia?

La vinculación entre las generaciones hace que los mayores se sientan seguros y que no sean considerados un objeto inútil y embarazoso.  Benedicto XVI en el V Encuentro Mundial de las Familias 2006 (Valencia) se dirigió a todos los abuelos del mundo: “Deseo referirme ahora a los abuelos, tan importantes en las familias. Ellos pueden ser -y son tantas veces- los garantes del afecto y la ternura que todo ser humano necesita dar y recibir. Ellos dan a los pequeños la perspectiva del tiempo, son memoria y riqueza de las familias. Ojalá que, bajo ningún concepto, sean excluidos del círculo familiar. Son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe ante la cercanía de la muerte”.

Honrar a los padres supone también honrarles cuando lleguen a ser abuelos, acogiéndolos, asistiéndolos y valorando todas sus cualidades. Los abuelos siguen siendo un gran tesoro de humanidad en todas las tradiciones culturales.

4.3.26

El desafío de cultivar la calidez del afecto familiar

 

La película La Dama de Hierro, protagonizada por Meryll Streep y dirigida por Phyllida Lloyd cuenta la historia de Margaret Thatcher, la primera mujer inglesa en llegar a ser líder del partido conservador y primera ministra durante más de 11 años.

El film transcurre durante tres días. La protagonista figura con 86 años y demencia senil. Es una anciana que vive de recuerdos y habla con su inseparable esposo, ya fallecido, de los capítulos más importantes de su brillante carrera política en un repaso dramático y vital.

La película deja al desnudo la etapa más frágil de la vida donde todos nos igualamos sin el menor atisbo de la fortaleza del hierro.

Meryll Steep encarna a una venerable anciana que manosea prendas y recuerdos, quien mereció el apelativo de Dama de Hierro por la fortaleza de carácter con la que se abrió camino en el partido conservador inglés donde no se veía bien que fuera mujer e hija de un tendero.

Streep aceptó el papel de encarnar la intimidad de una mujer extraordinaria y compleja, pues deseaba conocer los sentimientos de una persona al final de su vida y limitada por los achaques después de haber ocupado durante años las portadas de los diarios del mundo. El esfuerzo de abrirse camino en un mundo dominado por los hombres hizo que enterrara, sin darse cuenta, la vida familiar que en la ancianidad parece echar en falta.

En la película, la anciana hace una síntesis brillante de su vida al responder al médico que le pregunta cómo se siente. Ella le pide: no se interese por mis sentimientos sino por mis pensamientos. Y es que la Dama de Hierro sigue convencida de que son sus ideas las que han conducido toda su vida, y quiere que siga siendo así.

Sin embargo, al recordar su pasado desde la ancianidad, le pesan mucho los sentimientos: necesita la compañía de su marido y recuerda cómo, siendo la hija de un tendero se fue a Oxford y luchó cada día hasta llegar a ser la primera mujer inglesa que ocupó el cargo de primer ministro. Su historia tiene que ver con el poder y el precio que se paga por él. Con un carácter fuerte y dominante fue investigadora química, abogada y política.

Esta película hace pensar a más de una mujer y a muchos hombres, qué cambios debemos provocar ahora en nuestras sociedades a fin de facilitar el aporte de la riqueza complementaria de la feminidad y masculinidad en todas las profesiones y etapas de la vida sin que sea necesario forjarnos una personalidad de metal sólido a la que pueden salirle grietas al final de la vida cuando ya no podamos controlar el entorno.

Plantea, además, el desafío de preparar nuestra ancianidad cultivando ahora, con esmero y por ocupados que estemos, la calidez del afecto familiar fomentando los contactos frecuentes con hijos y nietos.



Ana María Abel  Mg Ciencias Familiares    

 

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