Las
primeras celebraciones del Día de la Madre datan del siglo II a.C. En
la mitología griega, la diosa Rhea, hija de la Gea y Urano desposó a su
hermano Cronos: de ellos descienden seis dioses olímpicos. Cinco fueron
devorados por su padre al nacer pues, según el Oráculo, uno de ellos lo
iba a derrocar. Rhea ocultó al último, Zeus, y lo crió en secreto.
Mientras Zeus crecía los sacerdotes Coribantes hacían resonar cascabeles
y címbalos para que Cronos no escuchara su llanto. En nuestro país vivimos comercialmente un mes de la madre y en él, un domingo concreto, este año el día 15, conmemoramos -como en otros países- la innata disposición de las madres de amorosa acogida: esa actitud natural -no cultural- insustituible por su valor para cada persona.
La grandeza de la maternidad no conoce fronteras ni culturas. A lo largo de la historia se