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22.8.14

El récord Ginness del matrimonio 87 años casados


Pocos dan noticias como ésta en un tiempo en que los divorcios crecen, se ataca a la familia y se presiona para legislar y cambiar el matrimonio entre hombre y mujer.  

Herbert y Zelmyra Fisher de Carolina del Norte (USA), se casaron en 1924. Fallecieron a la edad de 105 años: él en el 2010, ella en 2013. Herbert nació en 1905 y Zelmyra en 1907.

Tuvieron 5 hijos, 10 nietos, 9 bisnietos y un tatara nieto.


La web de Religión en Libertad ha escrito: "Una cierta ideología difundida en el mundo moderno querría demostrar que estar juntos en matrimonio durante muchos años es aburrido y una solemne tontería. Sin embargo, si se pregunta a los que viven décadas casados se descubre que el matrimonio entre dos personas, a pesar de las mil dificultades, es objeto de consuelo, alegría, amor. Y sufre mucho más quien por alguna razón o la desgracia pierde la familia".

Durante su vida, Herbert y Zelmyra vivieron casos dramáticos, una guerra mundial, y muchas guerras combatidas por su país. Enfrentaron problemas y dificultades grandes y chicas, diversos sufrimientos, pero siempre juntos, encontrando en su unión y en la fe cristiana la fuerza para afrontar todo de la mejor forma.

Los dos cónyuges contaron su experiencia en una entrevista difundida en la web. A la pregunta 
sobre cuál fue la razón que lo convenció para pasar su vida junto a Zelmyra, Herbert afirmó: "Cada día que pasaba nuestra relación ha sido más sólida y segura. El divorcio nunca ha sido una opción, o incluso un pensamiento".
-    ¿Cómo supo que su cónyuge era el adecuado para usted?
-    Crecimos juntos y éramos los mejores amigos antes de casarnos. Un amigo es para toda la vida; nuestro matrimonio ha durado toda una vida.

El periodista pregunta a Herbert si hay algo que hubiera hecho de manera diferente tras más de 80 años de matrimonio, él responde: "no cambiaría nada. No hay ningún secreto en nuestro matrimonio. Hemos hecho lo que necesitaba uno del otro y nuestra familia".
Explicó que el mejor consejo que recibió para su matrimonio fue: "no dejes nunca el respeto, el apoyo y la comunicación. Sé fiel, honesto y auténtico. Ama a los demás con todo tu corazón".
Por su parte, Zelmyra consideró que los atributos más importantes de un buen esposo son "un gran trabajador y un buen proveedor. La década de 1920 fue dura, pero Herbert quería siempre lo mejor para nosotros. Me casé con un hombre bueno".


Hablaron de su mejor recuerdo de San Valentín. Zelmyra contó una ocasión en concreto: "Cocino la cena todos los días. Herbert salió del trabajo temprano y me sorprendió: nos preparó la cena. ¡Él es un muy buen cocinero!" Y Herbert añadió: "le dije que le iba a preparar la cena y que podía relajarse. La expresión de su cara y el plato limpio me hizo feliz".


Coincidían en que el mejor recuerdo de su matrimonio es su legado "5 hijos, 10 nietos, 9 bisnietos y 1 tatara nieto". Destacaron que ahora que "los hijos han crecido por lo que ahora podemos hablar más. Podemos disfrutar juntos de nuestro tiempo en el porche o en nuestras mecedoras".
Herbert recordó una etapa difícil del matrimonio "estuvimos separados dos meses cuando Zelmyra estuvo en el hospital con nuestro quinto hijo. Fue el momento más difícil de mi vida. La madre de Zelmyra me ayudó con la casa y los otros niños, de lo contrario habría perdido la cabeza".


De este modo, el matrimonio da un consejo sobre cómo afrontar un mal día en la pareja: "recordar que el matrimonio no es un concurso y nunca hay que mantener una puntuación. Dios nos ha puesto a los dos juntos en el mismo equipo para ganar". Al preguntarles si "luchar es importante", respondieron que "¡Nunca físicamente! Está bien no estar de acuerdo y luchar por lo que realmente importa. ¡Pero hay que aprender a doblar, no a romper!"


Una clave más sobre su matrimonio: "los dos somos cristianos y creemos en Dios. El matrimonio es un compromiso con el Señor. Nosotros rezamos con él y por los demás todos los días".



Fuente: Zenit.org

16.7.14

El celular ¿con vibrador o con sonido?



 Se ha sabido a través del entrenador de la selección mexicana de fútbol. Los jugadores y el cuerpo técnico, durante su participación en el Mundial de Brasil, hicieron un pacto: apagar sus celulares en las horas en que estuvieran compartiendo los alimentos. Serían momentos a full para convivir y reforzar su integración. Pensaron que si cada uno iba al comedor con su celular, la conversación estaría muy interrumpida. ¿Verdad que es una buena idea para implementar en nuestra jornada? 



A veces, no solo en las películas, sino también en la realidad, se ve en cafeterías y salas de estar a novios, matrimonios, padres e hijos, o amigos muy entretenidos con sus celulares. No miran a los ojos a los demás, se comunican más con el celular que con sus interlocutores de carne y hueso. No llevan una conversación, no se comunican verdaderamente.


Hay quienes tienen una dependencia grande al celular: no saben vivir sin él, se sienten perdidos e inquietos. No disfrutan el silencio para reflexionar, analizar, contemplar la naturaleza, conocerse mejor a sí mismos o hablar con Dios.


Ciertamente, el celular puede acercarnos a los demás, ayudarnos a responder inquietudes y

15.7.14

Como una frutera surtida



La ansiedad de acertar en la crianza y educación de nuestros hijos lleva a algunos padres a desear y buscar “recetas” para tratar al mayor, al de en medio, al hijo único etc. Sin embargo lo que más influye en todos los hijos sea cual sea el lugar que ocupen en un orden de llegada, es evitar ser uniformados. La buena y efectiva educación familiar
es la que tiene más en cuanta la individualidad de cada hijo, su temperamento y carácter, sus fortalezas y hándicaps y también, cómo no, si es varón o niña.  Solo si los padres se esfuerzan en tratar a cada uno en serio y no a todos “en serie” crecerán con un autoconcepto armónico y positivo.

Para que cada hijo encuentre su lugar en la familia y se sienta a gusto y feliz en él, los padres han de conocer muy bien -por la observación contrastada de padre y madre- sus sentimientos, reacciones y emociones. Y sobre todas las cosas, tener criterios certeros más que recetas prefabricadas.


La condición natural de “ser hermanos” se da cuando los chicos son hijos del mismo padre y la misma madre, situación que facilita acertar como progenitores. Sin embargo no podemos cerrar los ojos a la realidad dada la plaga de las separaciones. En las familias “compuestas”  también se suelen designar “hermanos”

14.7.14

El matrimonio no es para ti


Después de haber estado casado solamente por un año y medio, he llegado a la conclusión de que el matrimonio no es para mí. Por favor, antes de empezar a hacer suposiciones o pasar juicio a este artículo, sigue leyendo:
Conocí a mi esposa en la escuela secundaria cuando teníamos 15 años. Fuimos amigos durante diez años, hasta que decidimos que ya no queríamos ser sólo amigos. Recomiendo ampliamente que los mejores amigos se enamoren. Vendrán muchos buenos ratos de una relación así.
Sin embargo, enamorarme de mi mejor amiga no impidió que tuviera ciertos temores y ansiedades sobre el matrimonio. Entre más se acercaba el momento de decidir si nos deberíamos casar, más me llenaba de un miedo

12.7.14

El apego paterno, vínculo desde la concepción


Pocos padres que el domingo celebran su día -comercial… sí, por eso démosle ahora un toque antropológico-, conocen la importancia de su acción para el hijo desde la fusión del óvulo y el espermatozoide. 

Desde ese instante, el de la concepción, hay paternidad biológica y psicológica. Una paternidad ineludible, sépase o no, figure y actúe el padre como tal o no.

Luis Pedro explica: Rosina dice que tengo que ayudarla y me desespero pues no sé cómo agarrar al bebé, no sé lavarlo ni cambiarlo. Su amigo Pancho, con tres hijos en su haber lo tranquiliza: nadie sabe sin que algún bebé se lo haya enseñado, relajate, tu hijo será precisamente tu maestro. 

Luis Pedro y Pancho pertenecen a la nueva generación de papás que ni se plantean que el cuidado

5.7.14

Protección de la familia: histórica resolución de la ONU

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra, aprobó el 25 de junio pasado, la resolución de “Protección a la Familia”. La reconoce como el núcleo “natural y fundamental de la sociedad, y tiene derecho a la protección por parte de la sociedad y el Estado”. Esto significa un reconocimiento más de la verdadera naturaleza de la familia, una derrota del concepto de varios tipos de familia y del lobby gay.

También se reconoce “que la familia tiene la responsabilidad primaria de nutrir y proteger a los niños y que los niños, para el desarrollo completo y armonioso de su personalidad, deben crecer en un ambiente familiar y en una atmósfera de felicidad, amor y entendimiento”.


Esta es una buena oportunidad para relanzar la educación de la persona desde la familia, el mejor

19.6.14

Doblemente padres: los abuelos

Una evaluación superficial de la década que transitamos llevaría al desaliento: las palabras crisis o conflicto han sido frecuentes protagonistas. Una mirada más en profundidad a esos mismos años concluye en una proyección optimista y serena del futuro: tendremos a los abuelos más tiempo con nosotros. 

Expertos en diferentes áreas analizan la prolongación de la expectativa de vida como positiva, pues el avance científico permite que se remonten y superen la inevitable carencia de salud. Sea cual fuere su estado físico, necesitamos a los abuelos como referentes significativos en la superación de las crisis.


¡Los abuelos! Doblemente padres, el transcurso inexorable del tiempo multiplica juntamente dolores articulares y su capacidad de amar sin condiciones: ¡bendita combinación! Porque el amor de y para los abuelos no depende de la velocidad de su marcha o de la lucidez con que navegan

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