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La familia en el mundo

      Felicidad en el matrimonio ES POSIBLE

 La familia en Suecia
 

Autor: Mario Silar
Fuente: http://www.worldvaluessurvey.org.

Han transcurrido cuarenta y cinco años de la aplicación de políticas sociales que en 1972 el gobierno sueco elaboró mediante un programa titulado "La familia del futuro: una política socialista para la familia": un auténtico manifiesto en el que se establecieron las directrices de la política estatal para lograr una familia "nueva". 

Actualmente, la mitad de la población sueca vive sola y, según un estudio de la Cruz Roja sueca, el 40%, afirma además sentirse solo. En vista a estas nefastas consecuencias, cualquier persona medianamente sensata puede intuir lo perverso de la manipulación de esa acción gubernamental.


 ¿Qué buscaba el programa de 1972? Buscaba independizar al individuo de los lazos

familiares, al establecer como un derecho humano fundamental la independencia o autonomía: el individuo es un ser autónomo y puede, si así lo quiere, tener una familia pero puede liberarse de "las cargas familiares", que generan dependencia. 

De este modo, el individuo sueco tendría la "libertad" para definirse solo por las relaciones reales que quisiera establecer mientras que el estado tutelaría y se haría cargo de las otras relaciones que el individuo considerase "gravosas". 

Es este un principio fundamental muy discutible que revela la escasa profundidad antropológica y ética de esta concepción que, básicamente consiste en asumir que las "interacciones" se fundan en la "independencia".

Para lograr este ideal de independencia, debía ser posible generar las condiciones económicas y sociales que ofrecieran la sostenibilidad, de modo que solo se cultivaran relaciones "genuinamente auténticas". Demasiado bueno para ser verdad..., en verdad, demasiado destructivo por no ser ni bueno ni verdadero, y condenado a no durar.

Vamos un caso concreto: si una mujer se encuentra en pareja con un hombre y depende económicamente de éste, ¿se puede decir que se trata de una relación verdaderamente voluntaria? Según las líneas del manifiesto una relación de este tipo no lo sería. De ahí que el estado deba intervenir para dotar de los recursos económicos necesarios para dar mayor "independencia" a los miembros de esa relación. 

Respecto de la relación entre hombres y mujeres, el ideal de independencia no se detuvo simplemente en la independencia económica: las mujeres suecas son las mejores clientas de los bancos de esperma existentes. Cryos, el banco de esperma más grande del mundo se encuentra en Dinamarca, y desde allí envía el líquido seminal con un sistema que permite una "aplicación casera" en los domicilios de Suecia. La demanda de los "baby vikings", como se les conoce, supone un mercado en rápido crecimiento.

Esta silenciosa pero radical transformación de la sociedad sueca no pasa desapercibida a los 'outsiders', quienes también padecen las consecuencias de la transformación en el modus vivendi. Se calcula, por ejemplo, que los refugiados que arriban a Suecia tardan una media de siete años en encontrar trabajo y que las pocas relaciones de amistad que logran establecer son principalmente con ciudadanos no suecos. La pregunta común y frase hecha que suelen hacer muchas personas cuando arriban a Suecia es "¿pero dónde están los suecos?"

Conviene volver una y otra vez al magistral texto de Joseph Ratzinger, "La libertad y la verdad"[1] donde supo intuir qué se esconde detrás de este ideal de autonomía radical, al tiempo que desgrana la estructura antropológica fundamental del ser humano como un ser-de, ser-para y ser-con, único ámbito desde el que se puede ser verdaderamente libre y responsable. 

Es desde esta estructura antropológica fundamental desde donde el hombre puede sentirse verdaderamente realizado. Se trata de un texto profético, no en vano bebe en la tradición del pensamiento clásico y cristiano, que señala la importancia de la amistad como virtud intensiva, indispensable para tener una vida auténticamente humana. En efecto, aunque uno alcanzara las cimas de la contemplación, no sería verdaderamente feliz si no tuviera un amigo (Cicerón, Francisco de Vitoria). 

La sociedad sueca diseñada por la tecnocracia socialdemócrata no supo intuir lo que se perdería si se perdía la sana y genuina interdependencia entre los seres humanos. El sociólogo de origen polaco Zygmunt Bauman afirma: "Los suecos han perdido las habilidades de la socialización. Al final de la independencia no está la felicidad, está el vacío de la vida, la insignificancia de la vida y un aburrimiento absolutamente inimaginable".
Un sueco, testigo privilegiado de todo esto da en la clave del problema al afirmar: " el problema es que el estado de bienestar se esté haciendo cargo de nosotros cuando deberíamos estar cuidándonos entre nosotros".

El manifiesto de 1972 no es fruto de una idea un tanto alocada de un actor político concreto sino que obedece a la lógica interna de la visión socialista-marxista de la sociedad.
Ludwig von Mises no es un autor libre de errores y se pueden cuestionar muchos de sus implícitos antropológicos, no obstante en este asunto, supo intuir con una agudeza casi profética la radical inquina que la cosmovisión socialista tecnocrática manifiesta sobre la concepción de la familia como institución natural. Ahí están sus casi ignorados Socialismo (primera edición 1922) y La acción humana (1949) para el que desee explorar el tema. Ya en el primero de los textos citados von Mises supo ver la íntima relación entre una economía planificada, un estado tecnocrático y el inevitable avance de ingeniería social que actúa erosionando la institución familiar.

Insistimos en que, el marco conceptual desde el que se buscó dar impulso al individualismo, no tuvo ni tiene nada tiene que ver con las bases morales de una economía de libre mercado, sino que obedeció al impulso más básico de la tecnocracia de corte socialista que pretende mediante la ingeniería social definir "de arriba a abajo" el modo en que se debe desarrollar la vida social. 

Con afán un tanto provocador, G. K. Chesterton gustaba decir que la familia es una organización "anárquica" (algo que a veces pienso cuando regreso por las noches a mi hogar y veo lo que mis hijos han hecho en el salón). En verdad, con ello señalaba un punto fundamental: en rigor se refería a que no hacía falta un acto gubernamental para que esta cobre existencia y subsista. Se trata de la clásica bipolaridad aristotélica por la que al tiempo que el hombre es un zoón politikón, es un ser "más conyugal que político", es decir, la polis se constituye por familias, que son el soporte y constituyen la base moral pre-política de la vida cívica. 

En síntesis, el elixir de una sociedad de individuos (y no de familias, comunidades intermedias, etc.) profundamente aislados entre sí, en donde destaca en un primer puesto claro el individualismo secularizado sueco, no ha sido creado por supuestas fuerzas ciegas de una economía de libre mercado. Por el contrario, ha sido causado por la planificación tecnocrática de corte socialista-advertida por Mises hace casi 100 años[2]-, de rechazo radical al carácter socialmente interdependiente de la vida humana, tal como reconoce y acoge la cosmovisión cristiana y la tradición liberal clásica. 

La obsesión o el "ideal" por la independencia y la autosuficiencia, y su maridaje con un estado de bienestar que debería de proveer todas las necesidades físicas y materiales termina generando anomia social, apatía, soledad y, en última instancia, alienación y pérdida de sí. 

Es fundamental que las personas con juicio crítico y una visión trascendente de la vida sepan advertir los agujeros negros existenciales que se generan en la actualidad e identifiquen adecuadamente las causas de estos agujeros.

(1)    Ratzinger, Joseph, "La libertad y la verdad", en Fe, verdad y tolerancia. El cristianismo y las religiones del mundo, Salamanca, Sígueme, 2003, pp. 200-222.(2)    von Mises, Ludwig, Socialism, p. 87. 

 “No existe el derecho al matrimonio homosexual”

ESTRASBURGO, FRANCIA. 15 de julio 2016. Fuente: Oaxaca NSS Noticias y Radio Santiago de Chile  

El tribunal de Derechos Humanos de Europa, con sede en Estrasburgo (TEDH), el más importante del mundo, ha dictado por unanimidad de los 47 jueces de los 47 países que integran el pleno del Tribunal una sentencia de enorme relevancia. La misma establece textualmente que “no existe el derecho al matrimonio homosexual”.

El dictamen está fundado en un sinfín de considerandos filosóficos y antropológicos basados en el orden natural, el sentido común, informes científicos y en el derecho positivo. Dentro de esto último, la sentencia se basa en el artículo nº 12 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Dicho artículo equivale al artículos nº 17 del Pacto de San José y al nº 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En esta la histórica y nada difundida resolución, el Tribunal también ha dicho que la noción de familia no sólo contempla “el concepto tradicional del matrimonio, a saber, la unión de un hombre y de una mujer” sino que no se debe imponer a los gobiernos la “obligación de abrir el matrimonio a las personas de mismo sexo”.

En cuanto al principio de no discriminación, el Tribunal añade que no hay tal discriminación dado que “los Estados son libres de reservar el matrimonio únicamente a parejas heterosexuales”.

La decisión del TEDH resulta más que aconsejable en un momento delicado para las instituciones europeas, cuando hay países como Polonia y Hungría que rechazan abiertamente el llamado ‘matrimonio gay’. Hungría incluso en su propia Constitución, tipifica el matrimonio natural como el único reconocido por el Estado.

En contraste la tendencia casi universal ha sido considerarlo una ‘conquista social’ irreversible que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos proclamase ‘constitucional’ el matrimonio entre dos hombres o dos mujeres.

Sin embargo, la reciente sentencia del TEDH viene a enfriar y templar la propaganda incesante de los grupos LGBT que hacen parecer la aprobación del matrimonio gay como un avance imparable al que solo se resisten, movidos por una profunda homofobia, un puñado de países. La realidad es que solo 17 de los 193 países miembros de la ONU tiene esta institución.  

Los primeros años de vida matrimonial

Por Javier Videl-Quadras

Cuando se comienza a vivir con otra persona, surgen costumbres y modos de ver la vida diferentes y profundamente arraigadas que es necesario respetar y aceptar. En este editorial se sugiere cómo poner los fundamentos del amor.

La decisión está tomada. El período de verificación del amor en que el noviazgo consiste ha cumplido su misión y ha permitido exclamar: ¡es él!, ¡es ella! Durante ese tiempo, los novios se han ayudado a adquirir las virtudes necesarias para lograr la posterior comunión matrimonial de vida y de por vida.

No nos hemos enamorado de un retrato robot precocinado en nuestra imaginación. Si así fuera, habríamos bloqueado la experiencia del amor, pues el amor aparece siempre como una revelación, como una llamada inédita e imprevisible, por eso es maravilloso. Hay alguien real ante nosotros y se inaugura una apasionante tarea: el descubrimiento gradual del otro: pues, amar, en cierto modo, es desvelar y desvelarse ante el amado o la amada.

La tarea de amar, que es una liberalidad, es también un arte que sugiere un programa para la vida entera. “Primero, que os queráis mucho (…) —recomendaba san Josemaría—. Después, que no tengáis miedo a la vida; que améis todos los defectos mutuos que no son ofensa de Dios”. Y más adelante: “ya te han dicho, y lo sabes muy bien, que perteneces a tu marido, y él a ti”. En este mismo sentido aconsejaba: “rezad un poquito juntos. No mucho, pero un poquito todos los días. No le eches nunca nada en cara, no le vayas con pequeñeces, mortificándolo”.

En los primeros años de matrimonio concurren dos perfiles psicológicos, dos biografías personales, dos culturas familiares, dos estilos que hay que ensamblar. No se trata de pedirle al otro que se anule para nosotros. “Si mi marido se anula, ¿qué me queda para amar?”. Al matrimonio no vamos a perder nuestra personalidad, sino a ganar una personalidad nueva, la de nuestra mujer o nuestro marido.

La educación sentimental en los primeros meses y años de vida en común es de vital importancia. Cada cónyuge, como cualquier persona, experimentará mayor sintonía con aquellas maneras de hacer (orden, horarios, secuencias, rutinas familiares, vigencias sociales, normas de educación, modos de estar y modales, disposición de las cosas de la casa, de la mesa, del armario, etc.) propias de su familia de origen, porque en ellas ha educado sus sentimientos. Podrá haber discrepado en mil asuntos con sus padres, pero sus sentimientos han sido modelados por esa biografía familiar previa que ya no puede borrar, y en esos hábitos y rutinas se sentirá más cómodo.

Desde el momento en que nos casamos, hemos de hacer tabula rasa de esas preferencias no para anularlas, insisto, sino para ponerlas en el mismo nivel que aquellas que nuestra mujer o marido aporte al matrimonio. Todo ello nace de una confianza mutua, reflejo de la confianza que Dios ha puesto en cada uno de nosotros.

Comentando el capítulo segundo del Génesis sobre la creación, enseña el papa Francisco: “Así era el hombre, le faltaba algo para llegar a su plenitud, le faltaba la reciprocidad”. La imagen de la «costilla» “no expresa en ningún sentido inferioridad o subordinación, sino, al contrario, que hombre y mujer son de la misma sustancia y son complementarios y que tienen también esta reciprocidad. (…) Sugiere también otra cosa: para encontrar a la mujer —y podemos decir para encontrar el amor en la mujer—, el hombre primero tiene que soñarla y luego la encuentra.

La confianza de Dios en el hombre y en la mujer, a quienes confía la tierra, es generosa, directa y plena. Se fía de ellos. Pero he aquí que el maligno introduce en su mente la sospecha, la incredulidad, la desconfianza. (…) También nosotros lo percibimos dentro de nosotros muchas veces, todos. El pecado genera desconfianza y división entre el hombre y la mujer”.

El nosotros en que el matrimonio consiste se ha de construir con las vivencias personales de cada uno de los dos, sin otorgar a priori mayor valor a las experiencias de uno u otro. Entre los dos hemos de ir contrastándolas y decidir los nuevos modos que constituirán nuestro proyecto común, y nuestras pequeñas “tradiciones” familiares. Y es que el matrimonio no consiste en convivir con alguien que se sume a nuestro propio proyecto personal, sino en elaborar junto con esa persona el que será nuestro único e irrepetible proyecto matrimonial, que después tendremos que defender frente a todos, incluso frente a los más allegados.

Este posicionamiento respetuoso ante la cultura familiar de nuestro cónyuge será una ayuda valiosa a la hora de relacionarnos con la familia política. El trato y el cariño que debemos a la familia de nuestra mujer, o de nuestro marido, se aquilatarán con el conocimiento delicado de su estilo familiar, que habremos ido aprendiendo, y asimilando en lo que sea procedente, en la convivencia diaria.

Al mismo tiempo, si somos capaces de desarrollar un estilo matrimonial y familiar propio que tenga rasgos fuertes y nítidos, identificables, la familia política de ambos lados se verá invitada a respetar esa identidad familiar y matrimonial que hemos sabido generar y transmitir. Por el contrario, cuando nuestro proyecto vital sea difuso, los terceros, tanto más cuanto más nos quieran, se sentirán impelidos a proveernos —incluso con indebidas, aunque bienintencionadas, intromisiones— de un modelo que seguir.

Como la construcción de este proyecto común, del nosotros del que hablamos, está esencialmente integrada por renuncias y cesiones mutuas, es muy probable que algunas costumbres nuevas nos resulten ajenas y nos cueste al principio identificarnos con ellas. No importa. Si hay amor y equilibrio, es cuestión de tiempo. Así nos ha sucedido con tantos hábitos y prácticas (de piedad, por ejemplo) que nos eran extrañas al descubrirlas, y que con el tiempo se integraron en nuestra vida hasta formar parte de nuestro yo.

En estos primeros años tendremos también que definir el estilo de vida respecto al uso del tiempo de descanso y diversión, de los gastos; en el trabajo, en los planes conjuntos, en la dedicación a algún voluntariado o labor social, en la integración y acomodación de la vida de piedad —tanto personal, como en familia—, y en otros muchos campos de actuación que irán surgiendo.

Comunicación centrada en el otro

La comunicación en la persona es omnicomprensiva. Comunicamos con todo y en todo momento, pero no deja de ser una técnica en la que se puede mejorar. No es éste un lugar para muchas profundizaciones, pero puede ser útil centrar el tema de la comunicación matrimonial considerando sus objetivos. 

Cuando la comunicación va dirigida a un propósito inmediato y efímero (que alguien me compre un bien o contrate un servicio, por ejemplo), el interés está centrado en mí, mientras que la técnica utilizada se dirige a provocar un cambio en el otro (que me compre); cuando la comunicación persigue un bien más intenso y duradero (una buena relación de trabajo), el interés está centrado en la relación misma y la técnica se orienta a ambos (yo cedo en algo sin grandes transformaciones personales, pero exijo que el otro también lo haga); cuando la comunicación va en pos de una meta íntima y definitiva (amar a alguien para siempre), entonces el interés se centra en el otro y la técnica se encamina hacia uno mismo (¡yo quiero cambiar para hacerte feliz!).

Podría, pues, afirmarse que en la misma medida en que me centro en mí, exigiré al otro que cambie y se adapte a mis deseos; al contrario, si me centro en el otro, intentaré cambiar yo y adaptarme a él.

Este es el enfoque adecuado: “ante cualquier dificultad en la vida de relación todos deberían saber que existe una única persona sobre la que cabe actuar para hacer que la situación mejore: ellos mismos. Y esto es siempre posible. De ordinario, sin embargo, se pretende que sea el otro cónyuge el que cambie y casi nunca se logra (...) si quieres cambiar a tu cónyuge cambia tú primero en algo”.

Fecundidad de amor y de vida

Los primeros años de matrimonio constituyen el momento propicio para poner los fundamentos del amor. Y el cimiento natural del amor, de cualquier amor, es la fecundidad. Todo amor es fecundo, tiende a expandirse, es espiritual y materialmente fértil. La esterilidad nunca ha sido atributo del amor. No es cicatero ni mezquino; la medida del amor es amar sin medida, decía San Agustín.

Un amor que se basa en el cálculo, en el recuento, en la limitación es un amor que se niega a sí mismo. Todo amor se desborda, es excéntrico, invita a salir de uno mismo, es rico en detalles, en atenciones, en tiempo, en dedicación…, y también en hijos, si Dios los envía, por lo menos en la intención.

Más allá de esa fecundidad genérica, propia de cualquier amor, el cauce natural, específico, el más propio, el que distingue al matrimonio de los demás amores humanos es la posibilidad de transmitir la vida: los hijos. “Así, el comienzo fundamental de la familia es el servicio a la vida, el realizar a lo largo de la historia la bendición original del Creador, transmitiendo en la generación la imagen divina de hombre a hombre (cfr. Gn 5,1-3)”.

En este terreno, por lo tanto, lo propio del amor es la fecundidad, al menos, de deseo, pues la biológica no siempre depende de nosotros, y de hecho, hay matrimonios con impedimentos para tener hijos que son ejemplo de fecundidad, precisamente en su apertura profunda al cónyuge y a toda la sociedad. Un amor matrimonial que se cerrara voluntariamente a la posibilidad de transmisión de la vida sería un amor muerto, que se niega a sí mismo y, desde luego, no sería matrimonial.

Cuestión distinta es el número: ¿quién puede poner número al amor?…, más aún, ¿quién puede juzgar y cifrar el amor de otros en un número? Hay que ser muy cautos y no juzgar nunca, pues pueden haber motivos para espaciar el nacimiento de los hijos (respetando la naturaleza propia de las relaciones conyugales). Pero el principio ha de quedar claro: lo propio del amor es la fecundidad, no la esterilidad. Y los hijos, como son personas, se piensan uno a uno con libertad y generosidad, es decir, con amor.

Preocupación por nuevas tecnologías en los colegios de sus hijos   

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No todos los padres de acuerdo con tablets en colegios 

 La familia en Uruguay

El informe es una muestra gráfica de la evolución de variables e indicadores relacionados con la familia en Uruguay a lo largo del período 1990-2008. Los ejes de la investigación fueron: matrimonio y divorcio, cantidad de personas por hogar, pago de contribuciones por divorcio, hijos que viven con ambos padres, madres e hijos, mujeres y trabajo.

En los últimos 18 años descendió el número de matrimonios contraídos anualmente, mientras que aumentó el número de divorcios aumentó, al punto de superar el número de matrimonios contraídos en un mismo año. "Una de las consecuencias de las rupturas familiares ha sido la disminución en el porcentaje de niños que viven con ambos padres biológicos", se afirma en el informe. Cerca del 40% de los menores de 18 años viven sólo con uno o ninguno de sus padres.

Otra consecuencia de las rupturas familiares se refleja en la disminución de la cantidad de personas por hogar: "desde 1990 a la fecha se observa que hay una persona menos cada dos hogares".

Otras características de las familias uruguayas que se desprenden del análisis de las cifras es que en los hogares, el papel de las mujeres ha crecido notoriamente. El porcentaje de jefas de hogar aumentó  del 12% en el período 1990-2008. Los números también muestran que la mujer uruguaya se caracteriza por tener menos de dos hijos en promedio, y esta cifra está por debajo de la tasa de recambio poblacional.

En cuanto a la situación laboral des mujeres, en el período 1990-2008 se constata que, salvo las mujeres adolescentes, "en todos los otros rangos de edades las mujeres han incrementado considerablemente la cantidad de horas trabajadas por semana –el aumento mayor en la cantidad de horas trabajadas se da en el rango de edad de 50 a 60 años, y el incremento menor en las horas trabajadas es para las mujeres entre 20 y 30 años". Este último rango de edad es el que experimentó la peor caída en las horas trabajadas durante la crisis del período 1998-2002.

La investigación estuvo  a cargo de Marianne Bernatzky, Mercedes María Cejas, Giorgina Silvotti, bajo la coordinación de Alejandro Cid. Los datos utilizados en el informe del Observatorio de la Familia son del Instituto Nacional de Estadística, Encuesta Continua de Hogares.
Fuente: Universia Uruguay
 
La familia en Kenia


Cuando Ángel Iglesias Solarano, sacerdote español de la diócesis de Madrid, llegó por primera vez a África en el año 1971, le impresionó fuertemente el sufrimiento de la población. 

En particular la parroquia en Tanzania en la que prestaba servicio con los Padres Blancos, acogía los refugiados de Burundi que huían de las masacres en su país. “Tal experiencia me acercó muchísimo a ellos", cuenta, "me di cuenta, conociendo cada vez más a la gente, que la fe no era vivida de forma madura y que el Señor me llamaba a una misión importante: ayudar a los cristianos a madurar su fe a través de un camino de iniciación cristiana". 

 Ángel pidió a sus superiores continuar el Camino Neocatecumenal, del que forma parte, y ofrecerse para la nueva evangelización. Después de dos años de estudios de teología bíblica en la Universidad de los jesuitas de Madrid, partió como catequista itinerante a Costa de Marfil, Burundi, Zambia, Etiopía, Ruanda y finalmente, desde 1982 a Tanzania y Kenia, donde todavía ahora desarrolla su misión de evangelización.

Precisamente desde Kenia donde ahora se encuentra el papa Francisco, nos comparte su precioso 'diario de a bordo' a lo largo de 30 años, hablando de un país herido y contradictorio por sus enormes riquezas y su profunda pobreza.

En estos años, ¿cómo ha cambiado el rostro de Kenia, recordando también la profunda transición socio-política que ha atravesado en los años 90? 

-- Padre Ángel: A Kenia llegué en el año 1982. Desde entonces el país ha cambiado a menudo su rostro. No es fácil resumir en pocas palabras toda la historia de este país en los últimos años, que es una de las naciones con la economía más dinámica del continente africano. Kenia presenta fuertes contradicciones: por un lado la extrema riqueza, manifestada en los altos rascacielos, en el centro que se parece a las grandes metrópolis del mundo, en los coches de lujo; por el otro la extrema pobreza en la que aún está la mayoría de la población. En Nairobi, por ejemplo, hay aún muchos barrios pobres, muy violentos: Kiberia, en la ciudad de Nairobi, es el más extenso del mundo, con más de un millón de personas. Por la mañana se ven mareas de personas caminar a pie para llegar al trabajo; después de haber trabajo durante 10 o 12 horas, con salarios irrisorios, vuelven a casa, a menudo chozas, donde no hay agua, luz, ni los mínimos servicios sanitarios. Siempre me ha conmovido el dinamismo de la población de Kenia, llena de energía para ganarse el pan, pero cuando no encuentran trabajo, caen en una gran frustración. El desarrollo ha sido muy rápido y quizá a muchas personas no les ha dado tiempo a adaptarse a los tiempos.

En esta situación, ¿qué tipo de acogida encontró el anuncio cristiano en Kenya?
-- Padre Ángel: Al principio fue muy bueno. Kenia es un país muy cristiano, casi el 80 por ciento; el 10 por ciento es musulmán y el resto de religiones ancestrales, pero con una abundancia de sectas de origen cristiano. Hay unas 15 mil sectas: 8 mil ya registradas y 7 mil a la espera de estarlo. Esto muestra el deseo de la gente de acercarse a la Palabra de Dios, pero también la situación crítica en la que se encuentran las grandes religiones tradicionales para responder a las peticiones profundas de la gente. En cualquier caso, en nuestras catequesis la gente estaba entusiasmada con la Palabra de Dios: por ejemplo en Mombasa o Nairobi venían muchos, y esto en un ambiente de gran confusión. Fuimos bien acogidos y muy bendecidos por el cardenal Maurice Otunga.

Durante el Sínodo de octubre, el episcopado africano subrayó una grave dificultad de la Iglesia para hacer vivir a los fieles la moral católica, que se enfrenta con las tradiciones ancestrales. Algo que repercute sobre todo a la familia… 

-- Padre Ángel: Es verdad. El deseo de vivir la religión se mezcla con las tradiciones tribales de la familia, con los problemas unidos a la dote, con la poligamia. Esto es muy fuerte en las zonas rurales. En la ciudad, a causa de la globalización, ha llegado la secularización y la mentalidad del mundo occidental moderno. Todo esto hace muy difícil, especialmente para los jóvenes, formar una familia cristiana y muchos novios viven una vida matrimonial sin haber recibido el sacramento del matrimonio. Por tanto, existe una dicotomía en la vida práctica cristiana, un divorcio entre la doctrina de la Iglesia y la vida vivida.

También la situación social es compleja ya que Kenia cuenta con 44 millones de personas divididas en 42 tribus

-- Padre Ángel: Sí, hay muchas tribus, pero solo 3 o 4 son las principales. Entre ellos hay gran diversidad y antagonismo, que ha llevado a lo largo de la historia, también reciente, a enfrentamientos violentos. A menudo las sectas respondían a las exigencias de las tribus, para algunos representaban una ocasión de trabajo: fundar una secta podía también significar asegurarse la vida, un apoyo religioso, un refugio afectivo.

¿Qué influencia tiene esto en las nuevas generaciones? 

-- Padre Ángel: En Kenia los jóvenes estudian (aún siendo las escuelas muy caras), están bien preparados, son ambiciosos, pero a menudo no encuentran oportunidades de trabajo, se frustran, caen en la droga, en la prostitución, están abandonando la fe. También la pornografía está muy difundida y destruye su preparación para una vida familiar. Estoy contento que en el Camino Neocatecumenal haya una catequesis sistemática en los encuentros y en las peregrinaciones sobre la teología del cuerpo de san Juan Pablo II, Benedicto XVI y de Francisco sobre el noviazgo, la vida familiar y la transmisión de la fe a los hijos. Vemos con alegría cómo en los jóvenes que acogen la predicación, el Señor trabaja: cambian de mentalidad, se forman nuevas familias cristianas, los novios viven en castidad hasta el matrimonio, las parejas están abiertas a la vida y a la voluntad de Dios. Estamos realmente contentos, porque si se estropean los jóvenes, se estropea todo.

¿Cuáles son los desafíos que deben afrontar las familias en Kenia?

-- Padre Ángel: La familia en Kenia está sufriendo un gran ataque, con la ideología de género que ha llegado también aquí, con todas sus consecuencias, proclamando una falsa autonomía de las mujeres, que al final se encuentran en un gran aislamiento y una frustración existencial, criando a los hijos sin la presencia de la figura paterna y centrando todo en los estudios de los hijos.

¿Cómo se vive el terror por la violencia y los atentados? En particular, en Kenia, ¿cómo se vive el recuerdo del ataque de Garissa del pasado 2 de abril?

-- Padre Ángel: La tragedia en el Campus de Garissa fue el ápice más brutal de los continuos ataques, algunos muy sanguinarios, que desde hace casi 8 años el movimiento terrorista somalí de Al Shabab realiza. Esto está provocando una gran inseguridad, provocando la desestabilización del país. Un efecto de esto es que en los lugares de costa, famosos por las playas, los turistas ya no vienen, con una repercusión sobre el tejido social de Kenia ya que muchos pierden el trabajo.

Entonces, ¿es un escenario dramático o positivo el que encontrará el papa Francisco en Kenia?

-- Padre Ángel: El Santo Padre encontrará sobre todo un pueblo muy religioso y que siente afecto por él, un pueblo que desea la paz. Su visita confirmará la fe de los hermanos. De hecho hay una expectativa muy alta, muy fuerte por este viaje. Frente a las ideologías y al mensaje llevado por los medios de comunicación que contradicen la moral y el dogma cristiano, la llegada del Papa será una nueva primavera para la Iglesia en Kenia, dará fuerza e impulso misionero.

Se teme que Al Shabab aproveche el viaje del Santo Padre para atentar contra los cristianos de Kenia. ¿Cree que es una amenaza real? 

-- Padre Ángel: Desde hace tiempo no hay atentados porque la seguridad ha sido muy intensificada a todos los niveles. Esto no quiere decir que el riesgo no exista, pero sin duda hay un gran impedimento. Además la gente está preparada también para ayudar a las fuerzas del orden en este trabajo de prevención, porque desea la paz para su país. El riesgo es real, pero más que de probabilidad se puede hablar de posibilidad. Estoy seguro de que la Virgen, Nuestra Señora de África, nos protegerá.


Familias de Europa del Este nos dicen...

Históricos objetivos de la ONU: no contempla aborto ni LGBT Por Stefano Gennarini, JD.

NUEVA YORK, 1 de agosto. LA ONU llegó al acuerdo más esperado e integral desde la década del noventa. Está relacionado con la política social. Los países llegaron a un acuerdo aclamado como «histórico» o «sin precedentes» el sábado al anochecer en la sede de la ONU.  

El acuerdo se titula «Transformar nuestro mundo: programa de desarrollo sostenible 2030». Tiene por eje los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que abarcan una amplia variedad de asuntos que van desde la salud y la educación hasta el cambio climático y el desarrollo económico. Incluye 17 objetivos universales aplicables a todos los países.

Las negociaciones se extendieron durante tres años y al final continuaron casi ininterrumpidamente durante todo el fin de semana pasado, incluyendo toda la noche del viernes y el sábado, todo el día. Los asesores provida y familia estuvieron simplemente magníficos durante todo este proceso y muy especialmente este fin de semana.
El mismo no abre ninguna frontera nueva para asuntos relativos al aborto y la homosexualidad. Pero no se apartó de otros previos que dejaron el aborto en manos de la legislación nacional, y, como se esperaba, no menciona el tema de los derechos para las personas LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transgénero).

Cuando los moderadores (los embajadores de Kenia e Irlanda) dieron por alcanzado el acuerdo con un golpe de martillo, el alivio y la satisfacción fueron evidentes en la atestada sala. Los países necesitaron 48 horas más de negociaciones ininterrumpidas, sin traductores y a menudo sin aire acondicionado para llegar a un acuerdo tras haber vencido el plazo el viernes. 

El Embajador de Kenia, Macharia Kamau, fue colmado de elogios y será recordado como su principal arquitecto. Presidió múltiples rondas de negociaciones durante los últimos tres años para conseguir el consenso antes de septiembre, cuando se lo adoptará en lo que se prevé que será la mayor reunión de jefes de Estado de la historia. Aunque se autocalificó de agnóstico al tratarse de políticas sociales polémicas, ha dado indicios de que al menos comprende la importancia de proteger a los niños por nacer.

La emoción embargó a Kamau al cerrar las negociaciones. Con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta, relató cómo el Papa Francisco «continuamente nos animó» en las últimas semanas. Dijo que eso era signo de que «algo muy especial estaba ocurriendo aquí». 

El embajador Usman Sarki, de Nigeria, quien denunció abiertamente cualquier intento de imposición de los derechos LGBT en su país y exigió que el proyecto de acuerdo fuera «limpiado» durante las negociaciones de esta semana, también denunció que hay intentos de que se interprete el aborto y los derechos LGB en el acuerdo mediante iniciativas de implementación que ya están en curso.

Al igual que el aborto, los derechos LGBT fueron siempre un tema secundario, menor, en las negociaciones en su conjunto, aunque importante para varias delegaciones. Durante la aprobación solo unos pocos gobiernos manifestaron reservas y optaron por presentarlas cuando el acuerdo sea comunicado formalmente a la Asamblea General. Los países africanos y algunos árabes, resistieron intensas presiones del gobierno de Obama y de los poderes europeos y rechazaron toda idea de que se incluyeran el aborto o derechos especiales para las personas LGBT en los Objetivos de Desarrollo Sostenible que orientarán el gasto en desarrollo internacional durante la próxima década y más.

El documento final, que no es perfecto pero podría haber sido desastroso. Estuvo en proceso durante tres años y consta unas 30 páginas. Consolidó múltiples acuerdos. Será ratificado por la mayor reunión de Jefes de Estado en setiembre 2015. 

 

¡Muy bien descrito lo que piensa la mayoría de los padres jovenes uruguayos!  

Te lo recomendamos, entrá en: https://fvidiella.wordpress.com/2012/03/31/lo-que-pienso-sobre-el-tema-aborto/

           Sigue vigente la doctrina sobre el matrimonio
 
Fuente: www.lanacion.com.ar/1750280-francisco-dios-me-da-una-sana-dosis-de-inconsciencia

Elisabetta Piqué, corresponsal del diario La Nación en Italia entrevistó el domingo 2 de diciembre, al Papa Francisco. Entre otros tema trataron de la situación eclesial de los católicos divorciados. Para tranquilizar a los que piensan que el Sínodo sobre la familia de octubre pasado ha creado confusión, Francisco explicó claramente que esa asamblea "es un proceso" y que no se ha cambiado "ningún punto" de la doctrina de la Iglesia sobre el sacramento del matrimonio: la indisolubilidad, la unidad, la fidelidad y la apertura a la vida.
En su larga conversación con la periodista, el Papa hizo un breve diagnóstico sobre el estado actual de la familia. Bergoglio fue tajante y directo: "Está recontra baqueteada". Es como una caña: cuando arrecian el viento y la tormenta, la caña se dobla, pero no se rompe. Las cañas puede que se pliegan bajo este viento feroz, pero después se enderezan.

Francisco explicó cómo se desarrolló el Sínodo de octubre 2014 

 “Un Sínodo no es un parlamento donde debaten diversos partidos o grupos de poder, sino un espacio privilegiado y protegido de comunión, en el que actúa el Espíritu Santo. Con este convencimiento, pedí a los Padres sinodales que no tuviesen reparo en hablar con franqueza y libertad, escuchando a los demás con respeto y humildad. No hubo censura previa”.
Durante el Sínodo, los medios de comunicación han hecho su trabajo -había mucha expectativa, mucha atención- y les damos las gracias porque lo han hecho también con abundancia, muchas noticias, muchas. Esto ha sido posible gracias a la Sala de Prensa, que cada día ha hecho un briefing. Pero a menudo la visión de los medios era un poco del estilo de las crónicas deportivas o políticas: se hablaba a menudo de dos equipos, a favor y en contra, conservadores y progresistas, etc. Hoy quisiera contar lo que ha sido el Sínodo. 

En primer lugar pedí a los Padres sinodales hablar con franqueza y valentía y escuchar con humildad. Decir todo lo que tenían en el corazón, con valentía. Cada uno podía, es más, debía, decir lo que tenía en el corazón, lo que pensaba sinceramente.  Siempre cuando se busca la voluntad de Dios en una Asamblea sinodal hay distintos puntos de vista, y hay discusión, y eso no es feo. Siempre que se haga con humildad y ánimo de servicio a la Asamblea de los hermanos.  

Después de la Relación inicial del cardenal Erdö, hubo un primer momento, fundamental, en el que todos los Padres pudieron hablar y escuchar. Fue edificante esa actitud. Todas las intervenciones se han recogido en un Borrador que se llama la Relación. Es una primera propuesta de síntesis. Los grupos estaban divididos por lenguas, porque es mejor así, se comunican mejor: italiano, inglés, español y francés. Cada grupo al final de su trabajo ha presentado una relación, y todas las relaciones de los grupos se han publicado en seguida. Hubo transparencia, para que se supiera lo que pasaba. 

Una Comisión examinó todas las sugerencias de los grupos lingüísticos y se hizo la Relación Final. Por tanto, los documentos oficiales salidos del Sínodo son tres: el Mensaje Final, la Relación Final y el discurso final del Papa. No hay otros. 

La Relación Final ha sido el punto de llegada de toda la reflexión sinodal. Se ha enviado a todas las Conferencias Episcopales que la discutirán en vista de la próxima Asamblea, la Ordinaria del 2015.   

Confiamos a la protección de la Virgen, nuestra Madre. Que Ella nos ayude a seguir la voluntad de Dios tomando las decisiones que ayuden más y mejor a la familia.

Francisco confirma que el Sínodo no cambió en nada la doctrina del matrimonio

Confirmó que la situación de los católicos divorciados y vueltos a casar fue abordada por los obispos reunidos en el Sínodo. El Pontífice argentino afirmó: "No tengo miedo de seguir el camino de la sinodalidad (palabra que deriva del griego syn, odos, caminar juntos), porque es el camino que Dios nos pide. Es más, el Papa es garante, está ahí para cuidar eso también".

Definió a los bautizados y divorciados que han contraído nuevo matrimonio civil. Señaló que "el cardenal alemán Walter Kasper (de inclinaciones reformistas y cercano al Papa) lo que hizo en sus declaraciones que fueron mal interpretadas, fue decir que busquemos hipótesis, es decir, él abrió el campo. Y algunos se asustaron".  

Recordó que las personas divorciadas en nueva unión no están excomulgadas por la Iglesia aunque, son como "excomulgados de hecho", se han auto excluido ellos de la comunión total con la Iglesia. Aclaró que la solución pastoral para esas situaciones no pasa por darles la comunión: “En el caso de los divorciados vueltos a casar, nos planteamos: ¿Qué hacemos con ellos, qué puerta se les puede abrir? Y fue una inquietud pastoral: ¿Entonces les van a dar la comunión? No es una solución si les van a dar la comunión. Eso solo no es la solución, la solución es la integración". 

Añadió: "No están excomulgados, es verdad. Pero no pueden ser padrinos de bautismo, no pueden leer la lectura en la Misa, no pueden dar la comunión, no pueden enseñar catequesis, no pueden como siete cosas, tengo la lista ahí. ¡Pará! ¡Si yo cuento esto parecerían excomulgados de facto! Entonces, abrir las puertas un poco más”.

“¿Por qué no pueden ser padrinos? ‘No, fíjate, qué testimonio le van a dar al ahijado’. Testimonio de un hombre y una mujer que le digan: ‘Mirá, querido, yo me equivoqué, yo patiné en este punto, pero creo que el Señor me quiere, quiero seguir a Dios, el pecado no me venció a mí, sino que yo sigo adelante’. ¿Más testimonio cristiano que ese?”.

“O si viene uno de estos estafadores políticos que tenemos, corruptos, a hacer de padrino y está bien casado por la Iglesia, ¿usted lo acepta? ¿Y qué testimonio le va a dar al ahijado? ¿Testimonio de corrupción? O sea que tenemos que volver a cambiar un poco las cosas, en las pautas valorativas”.

“La Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción, como dijo Benedicto. La Iglesia tiene que ser un hospital de campaña y salir a curar heridas, como el buen samaritano. Hay gente herida por desatención, por abandono de la Iglesia misma, gente que está sufriendo horrores...”

Se puede ampliar en: http://www.aleteia.org/es/religion/contenido-agregado/papa-francisco-divorciados-en-nueva-union-no-estan-excomulgados-5843796818395136?utm_campaign=NL_es&utm_source=daily_newsletter&utm_medium=mail&utm_content=NL_es-09/12/2014

Incesto: ¿tabú o qué?

Resumen:  Las relaciones sexuales entre consanguíneos atentan contra la naturaleza del ser humano (ley natural), tal como confirman la biología, la psiquiatría y la sociología por las razones expuestas. De ahí que las leyes positivas justas (legislaciones de cada país) lo penalizan de modo universal.
El caso de dos hermanos que tienen cuatro hijos de una relación incestuosa, ha levantado una gran polémica en Alemania acerca de la prohibición del incesto. Varias voces piden que el país se una a otros como Francia, Turquía, Japón y Brasil en donde las relaciones sexuales entre parientes son legales. Sin embargo, el Tribunal Europeo lo ha condenado porque considera que penalizarlo no viola los derechos a la vida familiar y privada sino que los defiende.  La sentencia remarca que en Alemania -como la mayoría de los países miembros del Consejo de Europa- se prohíben las relaciones sexuales consentidas entre hermanos adultos. La sentencia ha desencadenado una candente polémica en los medios alemanes, que se debaten entre la ley y la ética.

El caso se centra en los hermanos Patrick Stübing y Susan Karolewski y sus cuatro hijos: Erik, Sahra, Nancy y Sofia. Dos de ellos tienen discapacidades físicas y psíquicas y un tercero con un problema cardiaco. Patrick S. y Susan S. nacieron de la misma madre. Debido al maltrato del padre, a Patrick lo llevaron a una casa de acogida cuando tenía solo 3 años. Dos décadas después, quiso saber de su familia biológica. Solo quedaban su madre y su hermana Susan, de 16 años, nacida de una relación posterior. Tras el reencuentro, la madre de ambos murió y se estrecharon los lazos entre los dos jóvenes.

En 2005 Patrick ingresó en prisión en Alemania acusado de incesto. Acudió al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo para manifestar su derecho a tener una vida familiar con su hermana. Sus abogados consideran que, si otras personas con riesgo de tener descendencia con problemas (como los mayores o discapacitados psíquicos) pueden procrear, ellos también deberían tener este derecho. «La motivación eugenésica tiene sus raíces en la ideología racista del nazismo» recordaron los abogados en sus argumentos. El Tribunal Europeo reconoció que Susan no fuese condenada dado su trastorno de personalidad que la hace sólo parcialmente responsable por sus acciones.

Hay quienes postulan que la prohibición del incesto es un “tabú social” sin fundamento antropológico, que forma parte de una moral mojigata. Aducen que en una época de liberación como la nuestra, tendríamos que darla por superada como ya se está “superando” la censura moral en contra de la homosexualidad… Alegan que quizás dentro de poco, estaríamos en disposición de negar la censura moral en contra del incesto. Esta argumentación, incluso para los más liberales, parece un trago demasiado amargo. Es importante saber argumentar con razones legale y éticas contra las relaciones incestuosas. ¿Por qué el incesto es inmoral? ¿Qué hay de malo en casarse con la madre o la hermana?

En primer lugar, su prohibición legal no es algo nuevo ni sacado de debajo de la manga. En todas las legislaciones del mundo occidental, cuando se trata el tema del matrimonio civil entre un hombre y una mujer, se nombran los “impedimentos”. Entre ellos está el de consanguinidad. La universalidad de tales impedimentos hace pensar. ¿Por qué se persigue y castiga a los padres o padrastros que abusan de sus hijos/as? No hay día en que este último tema no lo veamos en los informativos y lo leamos en la prensa. Si las sociedades que desean cuidar a sus ciudadanos y crecer sanas castigan esas actuaciones, parémonos a pensar por qué los considera delitos.

En los Estados Unidos según el FBI cada minuto es violada una mujer; se calcula que una de cuatro niñas en el rango de 0 a 12 años ha sido víctima de incesto. En México 7 de cada 10 agresiones sexuales son cometidas por conocidos, el 35% de ellas por familiares. En algunos países de América Latina las estadísticas no son menos alarmantes: en Costa Rica, el 95% de las embarazadas menores de 15 años son víctima de incesto; en Brasil se ha disparado en más de un 50% el número de mujeres que denuncia la agresión sexual de los hombres de su familia. Lo más sorprendente es descubrir el desmedido auge del incesto en todos los sectores de la sociedad.

Levi-Strauss observó que la ley de prohibición del incesto es universal, propia de toda la especie humana más allá de la época o la cultura, y que las excepciones son solamente aparentes porque la regla se aplica en cada modelo cultural aunque diferentes maneras, distinguiendo entre naturaleza y cultura. Explicó como el incesto presenta un aspecto natural y biológico y otro cultural. El aspecto natural se concreta en la prohibición pre social por su universalidad y por el tipo de relaciones que su norma impone: el instinto sexual por ser natural no constituye por sí solo el paso de la naturaleza a la cultura, pero es el punto de partida para el pasaje a lo social. De todas las tendencias humanas, solamente la sexual necesita del estímulo de otro.

El aspecto cultural reside esencialmente en una regla establecida por los hombres desde la Antigüedad. ¿Motivo? Hace siglos se observó que los matrimonios formados por consanguíneos tenían más hijos con problemas que los matrimonios no consanguíneos. La misma palabra (del latín "incestare", infestar, contaminar) está hablando de una realidad que hoy, gracias al desarrollo de la genética, conocemosmejor: las características morfológicas y funcionales del ser humano están controladas por parejas de genes. Uno de esos genes se recibe del padre y el otro de la madre. Tras el estudio del genoma humano se ha cuantificado el número de genes alrededor de los 30.000. Se considera que unos cinco o seis de esos genes son anómalos, pero no producen ningún efecto porque el otro gen de la pareja es normal. Por lo tanto, es muy baja la probabilidad de que una mujer tenga como pareja a un hombre portador del mismo gen anómalo. Si una mujer y un hombre son de la misma familia, esto no sucede sino que tienen más posibilidades de reunir los mismos genes anómalos. También tienen más probabilidades de que sus genes anómalos se junten en alguno de sus hijos, y en ese caso, el niño tendrá un defecto congénito.  Si se practicara el incesto sin límites normativos, habría menos diversidad genética. De ahí, en gran parte, que el incesto está prohibido por la ley en casi todo el mundo occidental, aunque no de la misma forma y con la misma intensidad pues se tiene conciencia de que es un bien para cada persona y para la humanidad.

Sin embargo el temor a los desórdenes genéticos no justifica por sí solo la inmoralidad del incesto. Si la inmoralidad del incesto se debiese estrictamente a la prevención frente a los riesgos biológicos, sería difícil explicar por qué genera aberración que hermanastros, hermanos adoptivos o hermanos estériles (o que empleen alguna forma de contracepción) tengan relación sexual.  Con todo, el hecho de que el incesto conduce a males biológicos y sociológicos parece suficiente como para declararlo inmoral.

Desde la psiquiatría moderna, el incesto se trata como una psicopatología de la sexualidad fruto de una relación emocional afectiva distorsionada que se da dentro del vínculo primario. Las familias más propensas a estos fenómenos, son aquellas disfuncionales y las que viven en estado de hacinamiento. Puede darse también en las clases media y alta, pero probablemente llegan menos a los hospitales. El incesto produce en el niño estrés post traumático lo que altera su sexualidad y sus emociones. Resultan niños con baja autoestima con tendencia a la depresión, más inseguros y propensos a ser abusados por otros niños.

Por su parte, los sociólogos postulan que es censurable moralmente porque su prohibición es una manera de propiciar mayor comunicación entre los grupos humanos al tener que buscar pareja sexual fuera del grupo de origen. De este modo se forjan alianzas que desembocan en una suerte de contrato social. Además, el incesto provoca confusión de los roles familiares y sociales. Su prohibición asegura que se mantengan estables las jerarquías y posiciones que hacen posible el orden familiar y social. Si no hubiera una censura de esas relaciones fácilmente sobrevendría un caos: si mi padre es mi propio hermano, seguramente su autoridad paternal se verá vulnerada.

Las modernas teorías a su favor,  pueden resumirse en las del constructivismo: defienden que es una “construcción cultural”, susceptible de ser cambiada o moldeada, cosa que habría que hacer hoy en día a la luz de otros compromisos éticos más importantes, tales que como la igualdad y la libertad…

La razón esencial por la que el Derecho positivo censura el incesto como delito, es tutelar la familia como base de cualquier sociedad, cuidar la unidad familiar penando todo lo que atente contra ella. No es preciso demostrarlo: la familia es una unidad natural con tendencias unificadoras y solidarias y el incesto divide la familia. No penalizarlo legalmente repercutiría muy negativamente en las sociedades. Para una mayor comprensión, es preciso refrescar la noción de ley positiva y su relación con la ley natural.

La ley natural es el conjunto de normas que responden a las exigencias de la propia naturaleza humana. No las inventa el hombre, simplemente reconoce lo que está impreso en su naturaleza en cuanto el cuerpo es la persona animado por la racionalidad. Por lo tanto está sometido a leyes físicas y además dotado de conocimiento, voluntad y libertad. Por tanto posee leyes concordantes con esas capacidades inmateriales: son las leyes de moral natural exclusivas de los seres inteligentes y libres. Sirven para regular los actos humanos.  Los vegetales y los animales comparten con los humanos las leyes físicas pero las leyes morales naturales son privativas del hombre. Son universales, inmutables, indispensables y cognoscibles. Cada persona es libre de reconocerlas, aceptarlas y vivirlas o no.

La ley positiva es el conjunto de normas jurídicas explícitamente vigentes en un grupo social que mandan o prohíben algo y cuyo incumplimiento es castigado. Una ley positiva justa expresa siempre un valor moral natural con el fin de regular la actividad humana en la vida diaria de un grupo humano en una época concreta, para asegurar el bien común y proteger la dignidad humana. La ley positiva se basa pues en la ley natural que es superior a aquella y constituye su fundamento. Ninguna ley positiva puede ir en contra de la ley natural. Si esto ocurriera, sería ley injusta y la persona no estaría obligada a cumplirla.

La ley natural no cambia, pero su explicitación en las leyes positivas, puede modificarse para adecuarse a los cambios sociales, a los nuevos conocimientos científicos y tecnológicos porque pueden perder actualidad y surge la necesidad de cambiarlas, derogarlas o ajustarlas. Las leyes positivas han de ser útiles y eficaces, apropiadas para resolver los problemas y   conflictos de la comunidad. Si son ambiguas o poco claras antes de facilitar la vida de las personas, confunden, no sirven.

Si aplicamos estos conceptos al tema del incesto, podemos resumir diciendo: las relaciones sexuales entre consanguíneos atentan contra la naturaleza del ser humano (ley natural), tal como confirman la biología, la psiquiatría y la sociología por las razones expuestas. De ahí que las leyes positivas justas (legislaciones de cada país) lo penalizan de modo universal.
 1. Lévi-Strauss (1908-2009), antropólogo francés.  Uno de los primeros que científicamente explica la prohibición universal del incesto desde la teoría y desde los estudios empíricos de la evolución del ser humano y sus culturas. 


La familia en los países islámicos (1)



El Islam sostiene que muchos de los males actuales (alcoholismo, drogadicción, depresión etc.) son producto del abandono de ciertos valores, entre ellos el verdadero sentido de familia. Reconoce la familia como fuente principal para la formación de una sociedad y estimula su formación de familias mediante el matrimonio.
 

Éste es entendido como un compromiso que contraen los esposos entre sí y con Allah mediante un contrato. Es un compromiso religioso y se interioriza como bendición divina. Este es el punto clave del matrimonio en el Islam.

En general, los países donde se practica la religión islámica, ven en el matrimonio un fuerte vínculo, un compromiso con la misma vida, la sociedad y, para las personas dignas, representa la supervivencia da la raza humana. Sin embargo, existe multiplicidad de interpretaciones sobre este tema. Las diferencias radican en lo siguiente: los musulmanes tienen como “sagrados” dos libros: el Corán y la Sunna. El Corán contiene leyes religiosas y políticas. La Sunna, tradiciones. Los seguidores de Mahoma aceptan los dos libros (suníes) y los seguidores del yerno de Mahoma, solo el Corán, rechazan la Sunna (chiitas). Dependiendo del país donde se practica es islamismo como religión, a esta interpretación se suman los diferentes tipos de costumbres de cada país.

Dentro de la jurisprudencia Islámica el matrimonio es pues la unión entre un hombre y una mujer, bajo el compromiso y consentimiento mutuo de vivir juntos según las enseñanzas de su fe. Los familiares participan como “consejeros”.  De los primeros contactos son las mujeres curiosamente las que se encargan mediante una especie de consejo familiar de la chica que va a casarse (con su madre, tías etc…). La madre del novio les pide la mano a ellas. En determinadas circunstancias y según los países se faculta a los hombres a tomar varias esposas.

Según la tradición, Mahoma tuvo nueve mujeres, y se casó con su favorita, Aisha, cuando esta tenía seis años, aunque el matrimonio no se consumó hasta que cumplió los nueve.
La poligamia se extendió en el Islam con la excusa de que abundaban las guerras y mermaban sensiblemente la cantidad de hombres.

Esta es la teoría ¿y en la práctica?


Hoy nos detenemos en Irán, (nombre oficial es República Islámica de Irán). Es un estado de Oriente Medio conocido en Occidente hasta 1935 como Persia. De acuerdo con la constitución de 1979 toda su legislación se basa en la familia a la que se concede mucha importancia. Aunque la ley no obliga al matrimonio, sin embargo socialmente la mujer debe estar casada y tener hijos, mientras que un hombre puede elegir estar soltero y no estaría mal visto. Está permitida la poligamia, sólo para los hombres que pueden tener hasta cuatro mujeres. El trato igualitario con las esposas se concreta en que cada una tenga una estancia distinta para evitar las rencillas y los celos entre ellas, aunque el comedor puede ser común.

También existe la prostitución, aunque no esté permitida. Para burlarla en favor de los hombres, los musulmanes chiíes tienen la posibilidad de realizar matrimonios temporales, con contratos de hasta horas, cuando finaliza el plazo pactado en el contrato, finaliza también el matrimonio.

Las leyes iraníes tienes diversas implicaciones con respecto a la mujer y los hijos:
•    El requisito del permiso del marido (iraní) para viajar fuera de Irán.
•    Permiso del marido para tramitar pasaporte iraní.
•    En caso de divorcio, con ciertas excepciones, la custodia de hijos automáticamente será asignada al padre.

En cuanto al divorcio, los hombres se pueden divorciar de sus mujeres cuando lo deseen sin tener que aludir ninguna causa, con decir tres veces “te repudio” es suficiente. Las mujeres, por el contrario, sólo pueden divorciarse por causa de que el marido no mantenga a la familia o por esterilidad. Como se intenta preservar la familia a toda costa, el resto de la familia intenta convencer a los cónyuges siempre para que mantengan la unión, sea tanto hombre o mujer quien haya solicitado el divorcio. También el juez, que es un religioso, intenta convencer a los cónyuges para que no se divorcien.

Cuando una mujer se divorcia, bien regresa a casa de sus padres, o se vuelve a casar o, si tiene dinero, se va a otro país. Vuelve a necesitar la autorización de un hombre para viajar, alquilar un departamento, buscar un trabajo, etc..., asuntos que, según el nivel social y económico de la mujer, puede resultar muy difícil y le puede crear muchísimos problemas para poder subsistir. Algunas mujeres acceden a matrimonios temporales que puede ser su única posibilidad de subsistencia.

El Gobierno desea que haya el máximo número de musulmanes posible por lo que permite matrimonios entre hombre musulmán y mujer no musulmana (los hijos serán musulmanes), pero no a la inversa. El marido no puede tener relaciones íntimas con una esposa en presencia de las demás, a menos que todas consientan en ello. Se basan en el relato de la tradición donde Mahoma quiso morir en la estancia de su joven esposa Aisha después de contar con el consentimiento de las demás.

En el año 2013 el presidente de Irán, Hassan Rohani, firmó una ley para permitir que los hombres se casaran con sus hijas adoptivas al alcanzar la edad de 13 años. Sin embargo, un juez puede también autorizar el matrimonio de una niña de menor edad. Los niños mientras tanto pueden casarse a partir de los 15 años. En 2010, hubo 42.000 matrimonios de niños de edades comprendidas entre 10 y 14 años. En Teherán, por lo menos 75 niños menores de 10 años se casaron.

La mujer tiene un papel fundamental en la sociedad, como esposa y madre, tanto para cuidar como para educar, y por ello son protegidas (el marido tiene obligación de mantener a la familia), pero también vigiladas y controladas. La ley obliga les obliga al uso del velo en lugares públicos. Sin embargo, en el ámbito privado hay muchas diferencias de unas familias a otras, pudiendo llevar o no velo delante de una persona que no pertenece a su familia.

Debido a que muchas mujeres han accedido a altos niveles de educación y a los movimientos feministas, están y cada vez más preparadas para defender sus derechos basándose en interpretaciones del Corán distintas de las que hasta ahora se han utilizado, siempre por hombres. Esas mujeres están en contra de la poligamia y de los matrimonios temporales. Actualmente se está llevando a cabo una campaña de recogida de 1.000.000 de firmas para cambiar las leyes islamistas de Irán.

Ahora bien, a pesar de esta teoría y la insistencia en el carácter permanente del matrimonio, no significa para los musulmanes que el contrato conyugal sea absolutamente indisoluble. Aunque el Corán los designa como pueblos moderados, se entiende que esta visión y práctica del matrimonio y la familia no es fácil en Occidente de comprender y compaginar a quienes han nacido, crecido y sido educados con una visión antropológica humanista del matrimonio y la familia.



La familia en China comunista 


A raíz del primer censo moderno en China (1953) que reveló una población de 583 millones de habitantes, las autoridades chinas se acogieron al neomaltusianismo dominante en el pensamiento demográfico occidental de esos años. El objetivo era conseguir la estabilización de la población para el año 2000, una vez alcanzados los 1.200 millones de habitantes. Se estableció el objetivo del hijo único en todo el país -con excepciones en territorios considerados especiales o para algunas minorías étnicas-.

1979 marcó la instauración de la política de hijo único. Se hizo cumplir a nivel provincial a través de multas en la renta o pago de la familia. Sin embargo, muchos ciudadanos continuaron teniendo más de un hijo.

La instauración de esa política antinatalista tuvo como base antecedente la doctrina oficial de

la revolución comunista de 1949 sobre la demografía y el crecimiento de la población que
pasó a ser parte de la ortodoxia marxista: no hay problema en la cantidad de población sino en la producción, sin propiedad privada no habrá problema de reparto de la producción y la alimentación para una población numerosa. A partir de agosto de 1959, el Ministerio de Salud Pública desarrolló una campaña de control de la natalidad rodeada de un gran esfuerzo propagandístico, aunque sin efectos visibles en la fecundidad.

En 1972, el partido comunista chino la asumió como política nacional prioritaria. Era un objetivo radical y sin precedentes. Se combinó la propaganda, la presión social, el establecimiento de beneficios y penalizaciones económicas. Los matrimonios con un sólo hijo, obtenían una certificación que les otorgaba beneficios: baja de maternidad más prolongada, servicios pediátricos preferentes, asignación prioritaria de vivienda... llegando a recibir ayudas en dinero.

Sin embargo, en el medio rural, la fuerza de la tradición hizo que la fecundidad fuera mucho mayor. Se arrecieron los controles rigurosos potenciando el retraso en el matrimonio. En 1980 se prohibió el matrimonio antes de los 22 y los 20 años de hombres y mujeres respectivamente-, y el retraso para tener el primer hijo. Quienes ya lo tenían fueron supervisados en sus prácticas anticonceptivas y presionados para la práctica del aborto forzado y la esterilización.

A 35 años de distancia, esta política del hijo único, causa graves problemas demográficos.  Según cifras oficiales hay actualmente 20 millones más de varones que de mujeres. En 2011 la provincia sureña de Guangdong -una de las zonas industriales de China- solicitó al Gobierno central permiso para que los matrimonios puedan tener dos hijos si el padre o la madre no tienen hermanos. El Partido Comunista chino (PCCh) decidió el año pasado aflojar la política del hijo único.

Pekín aprobó la semana pasada un programa que prohíbe identificar el sexo del feto, para evitar los abortos femeninos y han dado permiso a unas 20 mil parejas de Pekín para tener un segundo niño, aflojando la política de planificación familiar del hijo único. También se cree que pueda estar relacionado con la restricción del número de hijos, el hecho del número de suicidios que se registra en China entre las mujeres: es el más alto del mundo. Además el país está sufriendo el envejecimiento de la población con las consecuencias que trae en la política industrial del país.

Women's Rights Without Frontiers, una coalición internacional en contra del aborto forzoso y la esclavitud sexual en China a través de su fiscal, Reggie Littlejohn, una californiana que en su juventud trabajó junto a la Madre Teresa en los barrios pobres de Calcuta, indicó recientemente que “la política del hijo único provoca más violencia contra las mujeres y las niñas que cualquier otra política del mundo, que cualquier otra política oficial en la historia del mundo”.

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